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Eitan FeldmanBA, ARGCVenes
Notas

Dos horas para diseñar un triaje: casi todo fue definir límites

Una hackathon en Di Tella preguntaba cómo usar IA donde el especialista más cercano está a seis horas. Nuestra respuesta se definía menos por sus funciones que por los límites que no iba a cruzar.

La consigna de la hackathon en la Universidad Torcuato Di Tella decía que hay provincias donde un especialista está a seis horas de viaje y que en Latinoamérica hay aproximadamente un médico cada cinco mil personas. Teníamos dos horas, en equipos de tres a cinco, para diseñar y presentar una respuesta. Una restricción era explícita: no una app de turnos. El problema empezaba cuando no había ningún médico disponible y alguien necesitaba orientación en ese momento.

El equipo de Sana presentando su propuesta en un aula de la Universidad Torcuato Di Tella
Presentando Sana en Di Tella, 11 de mayo de 2026

Nuestra respuesta: triaje, no diagnóstico

Propusimos Sana, un chat que haría preguntas que van acotando — más parecido a Akinator que a un formulario — usando síntomas, edad, antecedentes y duración. Devolvería una orientación: causas posibles, un nivel de prioridad y qué hacer después.

Una laptop mostrando el prototipo móvil de Sana, con sus indicaciones sobre conexión y urgencias
El prototipo de la interfaz de Sana usado en el pitch

Las decisiones que fueron negativas

  • No diagnosticaría. Sana orientaría y priorizaría. Una IA que dice "tenés X" donde no hay un médico que pueda contradecirla es peor que no tener respuesta.
  • Escalar a una persona no sería opcional. Dolor de pecho, dificultad para respirar, desmayos, convulsiones o mucha incertidumbre llevarían directo a atención humana o a la indicación de buscarla de inmediato.
  • No asumiría una buena conexión. Las consultas se guardarían offline y se sincronizarían después, y el sistema podría usarse desde un puesto sanitario sin exigir que cada persona tuviera una conexión estable.
  • No fingiría que la responsabilidad es del modelo. La responsabilidad clínica seguiría en el sistema de salud y en los profesionales que supervisan sus protocolos, y cada respuesta se presentaría como una orientación preliminar.

Lo que construimos — y lo que no

El equipo diseñó y presentó el concepto, y Guido Jacofsky y yo construimos la mayor parte del prototipo de la interfaz web. Sirvió para volver tangible el flujo que proponíamos, pero no convirtió a Sana en un sistema clínico funcional. No construimos ni validamos un triaje médico: construimos un prototipo que mostraba cómo podría sentirse.

Ahí terminó Sana. El prototipo sigue online y el proyecto está documentado en el lab.

Lo que me llevo

Con dos horas, las funcionalidades son la parte fácil: cualquier equipo puede describir un chat que hace preguntas. El trabajo más difícil e importante es decidir dónde tiene que frenar. En salud, los límites son el producto.