Dos horas para diseñar un triaje: casi todo fue definir límites
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Una hackathon en Di Tella preguntaba cómo usar IA donde el especialista más cercano está a seis horas. Nuestra respuesta se definía menos por sus funciones que por los límites que no iba a cruzar.
La consigna de la hackathon en la Universidad Torcuato Di Tella decía que hay provincias donde un especialista está a seis horas de viaje y que en Latinoamérica hay aproximadamente un médico cada cinco mil personas. Teníamos dos horas, en equipos de tres a cinco, para diseñar y presentar una respuesta. Una restricción era explícita: no una app de turnos. El problema empezaba cuando no había ningún médico disponible y alguien necesitaba orientación en ese momento.

Nuestra respuesta: triaje, no diagnóstico
Propusimos Sana, un chat que haría preguntas que van acotando — más parecido a Akinator que a un formulario — usando síntomas, edad, antecedentes y duración. Devolvería una orientación: causas posibles, un nivel de prioridad y qué hacer después.

Las decisiones que fueron negativas
- No diagnosticaría. Sana orientaría y priorizaría. Una IA que dice "tenés X" donde no hay un médico que pueda contradecirla es peor que no tener respuesta.
- Escalar a una persona no sería opcional. Dolor de pecho, dificultad para respirar, desmayos, convulsiones o mucha incertidumbre llevarían directo a atención humana o a la indicación de buscarla de inmediato.
- No asumiría una buena conexión. Las consultas se guardarían offline y se sincronizarían después, y el sistema podría usarse desde un puesto sanitario sin exigir que cada persona tuviera una conexión estable.
- No fingiría que la responsabilidad es del modelo. La responsabilidad clínica seguiría en el sistema de salud y en los profesionales que supervisan sus protocolos, y cada respuesta se presentaría como una orientación preliminar.
Lo que construimos — y lo que no
El equipo diseñó y presentó el concepto, y Guido Jacofsky y yo construimos la mayor parte del prototipo de la interfaz web. Sirvió para volver tangible el flujo que proponíamos, pero no convirtió a Sana en un sistema clínico funcional. No construimos ni validamos un triaje médico: construimos un prototipo que mostraba cómo podría sentirse.
Ahí terminó Sana. El prototipo sigue online y el proyecto está documentado en el lab.
Lo que me llevo
Con dos horas, las funcionalidades son la parte fácil: cualquier equipo puede describir un chat que hace preguntas. El trabajo más difícil e importante es decidir dónde tiene que frenar. En salud, los límites son el producto.