Águila
La hicimos. La lanzamos. Aprendimos. La cerramos.
- Rol
- Código. Cofundador con una persona en ventas y una en diseño.
- Período
- 2025
- Estado
- Cerrado
- Trabajo
- Producto · Marketplace · Negocio · Equipo
El problema
Unos cientos de estudiantes salen del mismo edificio a la misma hora todos los días y comen a diez cuadras de ahí. Los restaurantes de esas diez cuadras los quieren. Ninguno de los dos lados tiene forma de encontrar al otro, así que todo funciona por boca en boca y por quién tenga un cartel afuera.
De dónde salió la idea
No de mí. Gabriel Slotnisky venía con una versión solo desde principio de año, que se llamaba MorfaloYa, y no se movía. Nos habíamos conocido en una charla, y me escribió para preguntarme si quería hacerla en serio.
Lo dividimos de la forma obvia: yo escribía el código, él vendía, y Nicolás Krymkiewicz entró para el diseño y los banners de las promos. Dejó de ser una idea y empezó a ser una cosa en unas semanas, que es principalmente un dato sobre Gabriel vendiendo.
Qué era
Una app de Next.js con dos mitades que compartían base de datos:
- El lado público — un directorio de locales cerca del colegio, cada uno
con sus promos vigentes, en
/r/[restaurante]. Internacionalizado desde el principio con un segmento[lang], porque Águila estaba pensada para funcionar más allá de un colegio. - El dashboard — donde un restaurante se manejaba solo: su página, sus categorías, sus descuentos. Auth con login por email y flujo de callback, así un dueño podía entrar y cambiar una promo sin pasar por nosotros.
Esa última parte era toda la tesis del producto. Un directorio que alguien más tiene que actualizar es una planilla con pasos extra; lo que valía construir era el local cambiando su propia oferta a las cuatro de la tarde porque el mediodía salió mal.
Qué pasó
Llegamos a diez restaurantes pagándonos, varios con promos exclusivas de la plataforma. Funcionó. Era chico, y funcionó.
Después Gabriel dijo que prefería dedicarse al cien por ciento a estudiar para el ingreso a la universidad. Nos ofreció a Nicolás y a mí seguirla. Lo hablamos entre los tres y acordamos dejarla ahí.
Les devolvimos la plata a todos los restaurantes. Ninguno lo pidió. Varios tenían meses por delante de lo que habían pagado y lo habrían dejado pasar.
Después abrimos el código. Si no la íbamos a seguir, que al menos el trabajo se pueda leer.
Por qué está en mi portfolio
Porque la alternativa era quedarnos con plata de un servicio que habíamos dejado de dar, de diez negocios chicos, con el argumento de que el contrato no decía que había que devolverla.
Nos costó la única facturación que cualquiera de nosotros había hecho en su vida. Lo haría de nuevo sin pensarlo, y prefiero ser el tipo de persona a la que eso le parece obvio antes que el tipo que tiene que decidirlo.
Qué haría distinto
Acordar qué pasa cuando alguien se va, antes de vender el primer mes.
Nunca tuvimos esa conversación, así que cuando llegó no tenía marco, y el camino de menor resistencia fue parar. Es posible que Águila tuviera que cerrar igual — no estoy seguro de que fuera un negocio y no un buen favor a diez restaurantes. Pero no lo decidimos: caímos ahí por default.
Ese hueco es exactamente lo que el acuerdo de fundadores de Restoman existe para cerrar, y no habría sabido que había que escribir uno si esto hubiera salido bien.
Nota
aguila.lat venció en septiembre de 2026 y no se renovó, así que no queda
nada a lo que linkear. El código es open source y sigue arriba.
La única imagen de Águila que sobrevive es el mockup del índice de trabajo, y sobrevive porque estaba hecha para compartirse, no para guardarse. No saqué capturas mientras andaba, así que el dashboard, el resto de las páginas de los locales y casi todos los banners que hizo Nicolás se fueron con el dominio. Si construís algo que puede no durar, fotografialo mientras funciona.